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Juguetes y juego por edades: por qué el juguete más caro casi nunca es el mejor

El error más común al comprar juguetes es elegir por lo «sofisticado» que parece, en vez de por lo que el niño está entrenando justo ahora.

Un principio que lo resume todo

Cuanto más «pasivo» es el juguete, más «activo» está el niño. Un juguete electrónico que canta, baila y ejecuta toda la función con un botón convierte al niño en espectador; con un juego de bloques tiene que decidir él qué construye. Los estudios son consistentes: los juguetes abiertos (bloques, pelotas, muñecos, pinturas) generan más lenguaje, más tiempo de atención y un juego simbólico más rico que los electrónicos cerrados.

Un apunte: no tengas muchos juguetes a la vista a la vez. Rotarlos (guardar la mayoría y cambiar el lote cada dos semanas) aumenta bastante la concentración y la sensación de novedad, y funciona mucho mejor que comprar uno más.

Recomendaciones por edad

0-6 meses: sentidos y seguimiento visual Tarjetas de alto contraste en blanco y negro, móvil de cuna (a distancia para mirarlo, no muy cerca), sonajeros, libros de tela con distintas texturas y gimnasio de actividades. El mejor «juguete» es en realidad tu cara: ponerte frente a él, hacer gestos y hablarle es la interacción más valiosa de esta etapa.

6-12 meses: causa-efecto y motricidad fina Vasos apilables, encajes de formas sencillos, bloques blandos, pelotas, libros con solapas y mordedores seguros. El juego estrella de esta etapa es el cucú-tras: enseña la permanencia del objeto (lo que no se ve sigue existiendo), un paso clave del desarrollo cognitivo.

1-2 años: imitación y motricidad gruesa Juguetes de arrastre y empuje, puzles simples (2-4 piezas), ceras y papel grande, cocinita y vajilla de juguete, pelotas y cajas de cartón por las que entrar y salir. Aparece el juego simbólico (dar de comer al muñeco, hablar por un teléfono imaginario): es el arranque de la imaginación y la cognición social, y merece la pena seguirle el juego.

2-3 años: simbolismo y construcción Bloques, piezas magnéticas, accesorios de cocinita, plastilina, disfraces sencillos y triciclo. Es la etapa de la explosión del lenguaje: mientras juegas, describe mucho y pregunta mucho. El juguete es la excusa para la conversación.

3-6 años: reglas y creación Juegos de mesa (enseñan turnos y normas), puzles más complejos, material de manualidades, construcciones tipo Lego, cuentos y material deportivo (cuerda, raquetas). Ya pueden jugar con reglas, y las emociones de ganar y perder son un material estupendo para aprender a tolerar la frustración.

Lista de juegos que no cuestan nada

Su valor para el desarrollo no tiene nada que envidiar a ningún juguete:

  • Cajas de cartón: casa, coche, túnel. Es el «mejor juguete del mundo» por consenso
  • Utensilios de cocina: un bol de acero como tambor, vasos medidores para apilar, cucharas de madera
  • Agua y arena: llenar, verter, trasvasar, derramar. El mejor juego sensorial y de matemáticas previas
  • Fuerte de cojines y trepar al sofá: motricidad gruesa y conciencia del espacio
  • Cucú-tras, perseguirse, aupar en volandas: la interacción contigo es en sí el «material didáctico» de más calidad
  • Recolectar en el paseo: hojas, piedras. Clasificar, comparar, nombrar

Mínimos de seguridad

  • Menores de 3 años: toda pieza debe ser mayor que el diámetro de un rollo de papel higiénico (unos 3,2 cm); por debajo hay riesgo de atragantamiento
  • Imanes tipo bolita y pilas de botón: tragarlos es una urgencia potencialmente mortal. Con niños pequeños en casa, lo mejor es que no entren
  • Globos: sin inflar o reventados, sus trozos están entre los objetos más peligrosos para atragantarse
  • Cuerdas y cordones: por encima de 20 cm hay riesgo de estrangulamiento
  • Revisa periódicamente que los juguetes no estén rotos ni tengan piezas sueltas

Para terminar

El interés de un niño por un juguete dura 15 minutos; el interés por ti dura todo el día. Ningún juguete sustituye a «alguien que juega conmigo», y no es sentimentalismo: es lo que muestran los estudios. Cuando el adulto juega con el niño, su producción de lenguaje, su tiempo de atención y su creatividad son claramente mayores.

Las sugerencias por edad son orientativas: los intereses y el ritmo de desarrollo varían mucho, y seguir aquello que le atrae ahora mismo siempre es la opción correcta.

Gracias por leer

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