Preparar el parto: las tres fases, cuándo ir al hospital, opciones de analgesia y bolsa de maternidad
Buena parte del miedo al parto viene de «no saber qué va a pasar». Desglosar el proceso reduce muchísimo la ansiedad.
Contracciones verdaderas vs. falsas
| | Falsas (Braxton Hicks) | De parto | |---|---|---| | Regularidad | Irregulares, van y vienen | Cada vez más regulares | | Intervalo | No se acorta | Se acorta progresivamente | | Intensidad | No aumenta | Aumenta progresivamente | | Cambiar de postura o caminar | Suelen ceder | No las modifica | | Localización del dolor | Sobre todo en la parte baja del abdomen | Suele empezar en la zona lumbar y rodear hacia delante |
Cuándo ir al hospital: la regla 4-1-1
Referencia habitual en primerizas: contracciones cada 4 minutos, de 1 minuto de duración, mantenidas durante 1 hora (4-1-1). En partos posteriores todo suele ir más rápido, así que puedes salir antes.
Independientemente de la dilatación, acude de inmediato si:
- Rompes aguas (anota hora, color y olor; si el líquido es verdoso o huele mal, dilo al llegar)
- El sangrado es abundante (más que una regla)
- Notas los movimientos del bebé muy disminuidos o ausentes
- Dolor abdominal intenso y continuo, fiebre, visión borrosa o cefalea intensa
Las tres fases del parto
Primera fase (la más larga): desde las contracciones regulares hasta la dilatación completa de 10 cm.
- Fase latente (0-6 cm): puede alargarse mucho (en primerizas no es raro que dure más de diez horas). En casa o en el hospital puedes caminar, darte una ducha caliente y comer algo para conservar fuerzas
- Fase activa (6-10 cm): las contracciones son fuertes y seguidas; es el momento en que más se agradece el apoyo analgésico
Segunda fase: de la dilatación completa al nacimiento. En primerizas suele durar de unos minutos a 2-3 horas. Sigue las indicaciones del equipo: empuja con la contracción y relájate por completo entre una y otra.
Tercera fase: alumbramiento de la placenta, normalmente entre 5 y 30 minutos. Para entonces la mayoría está mirando a su bebé y apenas lo nota.
Diferencias reales entre las opciones de analgesia
- Epidural: hoy por hoy, el método más eficaz para el dolor del parto. Reduce mucho el dolor manteniéndote despierta. Los mitos habituales están desmentidos: no causa dolor de espalda crónico ni afecta a la inteligencia del bebé. Puede dar adormecimiento de piernas e hipotensión transitoria, y requiere sonda vesical
- Óxido nitroso: actúa rápido, lo controlas tú y se elimina enseguida; alivia menos que la epidural, pero es flexible
- Métodos no farmacológicos: respiración, acompañamiento de doula, cambios de postura, calor local, agua. Los estudios muestran que un acompañamiento continuo reduce la necesidad de analgesia y la tasa de cesáreas: merece la pena prepararlo bien
- Analgésicos inyectables: se usan en algunos centros; hay que vigilar el tiempo hasta el nacimiento para no afectar a la respiración del recién nacido
No existe eso de «aguantar el dolor tiene más mérito». Elegir analgesia o no es una preferencia personal más una valoración médica, no una cuestión moral.
Bolsa de maternidad (versión sin excesos)
Documentación: DNI, tarjeta sanitaria, cartilla del embarazo y papeles relacionados con el parto — todo junto en una carpeta: es lo que más se olvida.
Para ti: empapadores, compresas posparto o pañal de adulto, bragas desechables, sujetadores de lactancia, camisón abierto por delante, zapatillas, neceser, vaso con pajita (para beber tumbada), cable de carga largo y algo de picar.
Para el bebé: pañales de recién nacido, 2-3 bodis o pijamas, arrullo, gasas, toallitas y ropa para el alta (según la estación).
No compres de más: el hospital suele proporcionar parte del material y muchas cosas se pueden comprar después del alta.
Escribe tus preferencias de parto
No hace falta un plan de parto rígido: basta con anotar lo que prefieres — si quieres analgesia, quién te acompaña, si deseas pinzamiento tardío del cordón, contacto piel con piel y puesta al pecho precoz. Y acepta que puede cambiar: el objetivo central es la salud de madre y bebé, y las indicaciones médicas van por delante del plan. Un proceso en el que puedas comunicarte y te sientas respetada deja mejor recuerdo que uno «exactamente según lo previsto».
Los protocolos varían algo entre hospitales; sigue la información y las indicaciones del equipo que te atiende.
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